lunes, 1 de octubre de 2007

Para cierta mujer que descansa en mis sueños

Alguna vez te vi recostada sobre pétalos de rosas,
rosas blancas y puras,
y sobre tu piel descendía mágica
la blancura diamantada de la luna;
vi como el mar mojaba con su lengua
tus pequeños pies descalzos en la orilla...
de repente florecías en un jardín lleno de flores,
cuando en medio de aquel hechizo,
observabas el (infinito) horizonte,
quizá queriendo descubrir el misterio anaranjado
del día que se lleva los últimos besos de tu boca
y corriendo tras el verde, vi al viento mecer tu vestido
mientras apreciabas el canto del silencio
y te vio también el cielo que apreciaba tu encanto.

Y el sol se encendió tan fuerte
y fue día de repente,
y fue noche muy temprano;
en un eclipse pronunciado en el universo de tus ojos.

Entonces tomaste el cielo de mi mundo entre tus manos,
el canto del silencio se quedó en tu alma,
en tu corazón el jardín donde florece fragilidad y calma
y en tu candor las rosas blancas;
y tu quedaste para mí
en ese único sueño, en ese eterno deseo,
en esta loca fantasía
de poder encontrar el zapatito de princesa
para tus pequeños pies descalzos...
y así quedó mi vida tan llena de ti.

4 comentarios:

May dijo...

Que lindo tener el honor de ser la primera en firmar tu blog...
Me encanto la poesía de hoy...
Espero poder ser tu cenicienta por siempre...
Besos,
T.A.

Leonel dijo...

quizas sea yo una de las pocas personas que conozca esa poesia que te brota por momentos de la piel, esa cosa que algunos consideramos don, pues no esta al alcance de todos...crearla pero tampoco, comprenderla

Ana!! dijo...

muy lindos tus poemas!!! disfruto mucho leyendolos! segui publicando, q conserves siempre la inspiración! Un beso grande!

Anónimo dijo...

Escribis muy lindo.Conoci la pagina a traves de tu novia, que es amiga mia.Espero que sigas escribiendo cosas tan lindas como hasta ahora.
saludos.