miércoles, 5 de marzo de 2008

En el ocaso perfecto

Una mentira de dos por dos
y estos instantes que se miden en nostalgias,
las grises manchas en el cielo,
la empantanada luna que se queja,
la muerte de alguna estrella
y el duelo que habita en mi alma.

El equivocado andar tan errante,
el perdón de perdonarme tu llanto,
caer al vacío cuando ya no queda nada
y nada es solo lo que me rodea,
acribillar a la razón en un paredón de dudas
y borrar de las hojas tu nombre vagabundo,
intentar volver al presente
y dejar al pasado en el florero donde se marchita una rosa.

Cuando en mi corazón te alquilé una habitación
descoloridas las paredes y techo de chapa
en la esquina de las calles
'Todo lo que tengo' y 'Nada para darte'
y un día te cansaste de todo eso,
de lo que a mi me cansa a diario
te fuiste sin dejar rastro
y yo quedé tiritando compartiendo con el invierno
este crudo dolor y este incierto llanto.

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