El sol quedó en oriente;
la noche aquí quiebra
ensangrentada,
retorciéndose entre
su negra espesura.
Mi mirada conservó el frío.
El atardecer de bufanda,
la esquina equivocada,
el bar triste,
un lugar donde alquilar amor;
sueños,
cabeceos,
mareos...
marea baja del mar de recuerdos.
La mañana fue la misma,
el saco, el nudo de la corbata
nudo prolijo;
no te olvides de la sonrisa,
los zapatos lustrados.
Algún día quizá vuelva a amanecer.
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