sábado, 8 de diciembre de 2007

Que la resignación no nos valga
ni un segundo de nuestros recuerdos.

Que la memoria sea intacta
y no la perdamos en oscuros callejones.

Que la cicatriz sea huella
de que alguna vez allí hubo una herida.

Que no se manche de sangre
la lucha por la dignidad como pueblo.

Que nunca más nos muestren el miedo,
el horror y la tortura para hacernos callar.

Que no nos venden los ojos
ni encirren nuestras ilusiones
entre tormentos y penumbras.

Porque el silencio no es salud
y el mundo agoniza
en manos de genocidas y asesinos.

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En memoria de...
Carlos Fuentealba
Julio Lopez
Los treinta mil desaparecidos que empuñaron sus ideales por la dignidad y la justicia social de todo un pueblo.

1 comentario:

Unknown dijo...

Que el pueblo sia teniendo memoria y que todo no quede relegado a las madres o abuelas. Que los genocidas y los que hayan tenido algo que ver con los años del proceso paguen por lo que hicieron y que la conciencia que tenemos hoy del pasado haga que algo tan fuerte como esto no se repita.