Es a través de un vidrio empañado
que se ven las calles con ojeras de no dormir ,
pero ahora pongo atención a tus labios,
que dicen miles de cosas
entre murmullos y palabras suaves,
para entonces,
no es la carta hecha cenizas
ni el “quizá” deshojando margaritas,
no es el segundo que se escapa de su tiempo
ni el té con limón enfriándose a las cinco,
no es el antes del después
ni el amor con puntos suspensivos,
no es la llegada de junio
con un puñado de hojas secas,
ni las estrellas que se quedan sin cielo
en alguna noche cenicienta,
no son los caminos trazados sin rumbo
ni los bolsillos vacios de ilusiones,
no son las tizas de colores ni la rayuela
ni las mañanas sin flores ni primaveras,
no son los “de veras” cuando digo que te extraño
ni los pasos agitados y ligeros,
no son las palomas mensajeras sin mensajes
ni el violín viejo y desafinado,
no son las torpes sombras que se tropiezan
ni el mar y su rompiente,
no son las bocanadas de humo del cigarro
ni mis manos acariciando otras piernas,
no es la gente amontonada apresurándose
ni las llegadas tarde a la oficina;
nada de eso ocupa mis pensamientos
nada de eso estorba en lo que siento;
mi mundo termina en ti
y eres todo lo que quiero.
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